RR Rocío Rousseau ESTRATEGIA DIGITAL ← Volver al recetario
Recetario · Blog

Cómo poner precios a la carta de tu restaurante

Ponerle precio a una carta no es ponerle precio a 30 platos por separado y listo. Una carta es un sistema: hay platos que te dejan mucho margen y venden poco, otros que vuelan pero te dejan casi nada, y el precio de cada uno tiene que sostener el conjunto. Si fijás los precios plato por plato mirando lo que cobra la competencia, terminás con una carta que factura bien y no deja plata. Este es el método para que cada renglón del menú trabaje a favor tuyo.

Paso 1: costeá cada plato antes de tocar un precio

No hay forma de ponerle precio a la carta sin saber cuánto te cuesta cada plato de verdad. Y "de verdad" quiere decir con la merma descontada y las sub-recetas repartidas, no el precio de lista de los insumos. La herramienta para eso es la ficha técnica de cada plato: te da el costo real por porción, que es el piso sobre el que se construye todo.

Paso 2: fijá tu food cost objetivo

El food cost es el costo de los ingredientes como porcentaje del precio de venta. Sirve para pasar del costo al precio: si un plato te cuesta $2.600 y querés que los ingredientes sean el 35 % del precio, el precio sale de dividir 2.600 ÷ 0,35 ≈ $7.400. Los rangos de referencia:

  • Cocina: suele moverse entre el 30 % y el 45 %.
  • Barra y bebidas: más bajo, entre el 20 % y el 22 %. Un trago o un café tienen costo de insumo chico frente a lo que se cobran, y ayudan a sostener el margen más ajustado de la cocina.

Por eso una carta sana equilibra: la cocina aporta volumen, la barra aporta margen.

Paso 3: no le pongas el mismo food cost a todos los platos

Acá está la diferencia entre una carta amateur y una pensada. El food cost objetivo es un promedio, no una regla pareja. Conviene mirar cada plato en dos ejes: cuánto margen deja y cuánto se vende. De ahí salen cuatro grupos:

  • Vende mucho y deja buen margen: tus estrellas. Cuidalos, dales lugar destacado en la carta.
  • Vende mucho y deja poco margen: los populares "gancho". Acá se puede ajustar la porción, el costo o subir un poco el precio: un cambio chico rinde mucho porque se vende mucho.
  • Vende poco pero deja buen margen: hay que empujarlos (sugerencia del mozo, mejor foto, mejor ubicación en la carta).
  • Vende poco y deja poco margen: candidatos a rediseñar, subir de precio fuerte o sacar de la carta.
Ojo con esto

El promedio miente. Podés tener un food cost general lindo y estar perdiendo plata con dos o tres platos estrella que se venden muchísimo y dejan poco. Por eso el precio se decide plato por plato, con el dato de cuánto vende cada uno en la mano.

Paso 4: el precio también se lee

La cuenta te da el piso; la presentación de la carta hace el resto. Algunas cosas que ayudan sin bajar el margen:

  • Sacá el símbolo $ y los ".000" innecesarios cuando se pueda: cartas más limpias hacen que el precio pese menos en la decisión.
  • No ordenes por precio. Agrupá por tipo de plato, no de más barato a más caro (eso empuja a elegir lo más barato).
  • Anclá con un plato caro. Un plato premium hace que los del medio parezcan razonables.
  • Destacá los que más te convienen, no los más caros: los que dejan margen y querés vender.

Paso 5: la carta no es para siempre

En un contexto de costos que se mueven, una carta impresa hace seis meses ya te está haciendo perder plata en varios platos sin que lo notes. Revisá los costos seguido y actualizá. Cómo y cada cuánto subir sin espantar al cliente lo trato en cómo actualizar tus precios cuando todo aumenta.

Hacerlo sin volverte loco

Costear 30 platos, cruzarlos con lo que vende cada uno y recalcular cada vez que un proveedor aumenta es imposible de sostener a mano. Una planilla con las fórmulas ya armadas te deja cambiar el precio de un insumo y ver al toque qué platos se te fueron de food cost. Y un sistema de gestión como Fudo te lleva el costo por producto y el CMV en vivo cruzando compras y ventas, además de decirte qué vende cada plato; si querés que te lo dejen configurado y andando, de eso se ocupan las implementaciones de Fudo.

El método completo —costear con merma, armar las fichas, sacar el food cost por plato y equilibrar la carta, con las planillas listas— es lo que resuelve el recetario. Podés arrancar por cómo calcular el precio de venta de un producto.

Una carta bien pensada no cobra más caro: cobra con criterio. Cada plato sabe qué papel juega en tu margen.